Ofra Haza, amor yemení

Participó en Eurovisión, cantó la banda sonora de “El príncipe de Egipto” en un cholón de idiomas y colaboró con Sisters of Mercy. Sobran razones para justificar un homenaje. Por Keoki.

En el año 2000 nos dejó a los 43 años una  de esas estrellas nunca suficientemente reconocidas. Ofra Haza, nacida en Israel, explotó su origen y su gusto por la cultura pop para conseguir convertirse en un icono kitsch afronteril.

Su influencia se extiende hasta alcanzar a divas de nuestros días como MIA o Rihanna, verdaderos contenedores de tendencias étnico-postmodernas.

Ofra poniendo the replay

La mencionada participación en Eurovisión se  saldó con un segundo puesto, justo por detrás de Corinne Hermès que representaba a Luxemburgo cantando una insufrible balada y vestida como la dama de honor de una boda de bolleras.

A mi juicio la canción de Ofra Haza era mucho más molona, con su estribillo pegadizo y su sección de viento. Claro que los outfits en amarillo Nápoles y la coreografía pre-Amo-a-Laura  no ayudan mucho. Mención aparte merece el look de Ofra en blanco, oro y melenaza cual descarte de Alazán.

En 1978 pone música a algunos poemas clásicos de Shalom Shabazi (algo así como lo que se suele hacer en Ejpaña con Miguel Hernández o Lorca pero ofreciendo un resultado que no provoca vergüenza ajena), consiguiendo una gran repercusión con Im Nin’Alu años después, seguramente ayudada por el éxito en Eurovisión. La melodía de esta canción será utilizada por Madonna para su Isaac.

Impagable la colaboración de nuestra invitada en el single de Sisters of Mercy “Temple of Love” en 1992. Acierta plenamente adaptando su look al rollo germano-gótico del grupo en esta actuación cortesía de los archivos de Top of the Pops.

nucleoparty lo tiene claro: en el marasmo de divas de plástico en el que vivimos muy pocas son capaces de llegarle a Ofra Haza a la altura del bindi.

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