Caroline Polachek, abanderada de la causa del sobaco peludo como complemento indispensable para toda hipster verdadera

Y con esto saldamos la deuda con nuestro fan número 50. Al trapo con la Polachek. Por Keoki.

Mapi Boix, que no está muy ducha en eso de redactar titulares concisos, nos sugería hace unas semanas la disección de cierto personaje que está experimentando una creciente popularidad entre los hipsters: Caroline Polachek, cantante del grupo Chairlift.

¿Enseño ya la sobaca?

Conviene precisar qué entendemos por hipster, ya que este artículo está dirigido expresamente a los integrantes de este subgrupo de la cultura contemporánea; los encargados de pinchar en este post y abrir encendidos debates al respecto.

Vamos, que esto no lo va a leer ni Perry Mason y tenemos tiempo…

Hipster es un término acuñado por los músicos de jazz en los años cuarenta para definir a aquellos que se entretenían en empaparse sobre culturas que a nadie le importaban una mierda, como la afroamericana. El término experimenta un resurgimiento en los 90’s y se convierte en el hijo aventajado de los indis y los alternativos.

La única verdad es que en nuestros días cualquier post-teenager asentado en el infrapeso se encasqueta una camiseta sin mangas y mete “hipster” en cada frase como si lo fueran a prohibir mañana. Lo que hace cuatro días era ser una marica moderna, una moderna de mierda, una malasañera o simplemente una fuerta ahora es ser hipster o, en su acepción murciana: jíhtteh.  Y lo mismo te sirve un trapo del rastro que toda la línea Divided, el caso es dejar bien claro que tú lo das todo con Britney, con Rufus y con Tarkovsky.

No caption needed

Dicho esto, centrémonos en la estrella que nos ocupa: ¿Qué tiene de destacable Caroline Polachek? Seguramente su peculiar belleza, como de Lady Gaga filtrada por Sofia Coppola, o su carisma o su voz de ángel atormentado a lo Feist la convierten en carne de cañón de los delirios erótico-creativos de cualquier hetero hipster.

Buua, me boy a boner hahta el oj..

Pero la Polachek es mucho más que un talento clásico, mucho más que el capricho fugaz de un movimiento juvenil, mucho más que una melodía perfecta o un montón de estrellas en Pitchfork.

Caroline ha conseguido llevar al terreno de lo indispensable un complemento tan improbable y audaz como la pelambrera en el sobaco. Sí, amigas de Amanda Palmer, lucir melena en tu axila está de moda. Lamento ser yo el que tenga que decírtelo, inocente chica indi. Ya puedes meter en una Handy Bag de fibra de coco tus tenacillas, tus pinzas, tu cera tibia y tu Venus de Gillette. Se admiten extensiones, decoloraciones y baños de henna pero lo importante es dejar crecer el cabello en tan discriminada zona y lucirlo à l’air.

¡Míralo!

¡Fíjate bien…!

¡…y ponte manos a la obra antes de que lo explote Inditex!

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