Descubre a Mary Kiani por 42 euros la hora

De como una diva escocesa de la música de baile acaba olvidada viviendo en las Antípodas y ganándose el pan cantando en clubs de cuarta. Por Keoki.

No te culpamos si nunca has oído hablar de Mary Kiani, hasta hace relativamente poco era una completa desconocida también en nucleoparty. Claro que si hay algo que nos emociona es rescatar de las catacumbas del olvido a personajes que no le importan a nadie; y como para hablar de Jaime Bores ya existe Telecinco, nosotros nos ocupamos de otros menesteres mucho más sabrosos.

Mary Kiani, nacida cerca de Glasgow en 1969, pasó la década de los 80 entre cardados y clases de solfeo, pagando el alquiler a duras penas con su curro de corista de estudio y llegando a participar en el segundo disco de Los Simpsons. Sí, ESOS Simpsons. En la redacción nos gusta fantasear con que la Kiani es la verdadera voz de Apu.

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Los primeros 90 fueron el caldo de cultivo de la música dance más machacona, del trance, del acid y del abuso de los teclados (conocidos de hecho en nuestros días como “pianitos nineties”). Mary encuentra en la escena clubera de su zona el marco perfecto para explotar sus ansias de triunfo. Formada como cantante de las serias, sus primeros éxitos resultan sin embargo de la unión con Jon Campbell en el combo de techno The Time Frequency.

La profusión de teclados, tal y como apuntábamos con anterioridad, y de los giros vocales de la Kiani son la marca de la casa. TTF no se privan de incluir la figura del speaker, tan de moda también hace 20 años. Los conciertos de los Time Frequency te recordarán al cuadro que se dibujaba en cualquier discoteca levantina en la misma época.

La irregular discografía de TTF incluye un disco titulado Dominator, un recopilatorio tres lustros más tarde y otra obra imprescincible editada en 2008 y sabiamente bautizada… Dominator 2; todo un alarde  de creatividad que resume el talento que albergaba esta banda irreemplazable. Nuestra Mary Kiani tuvo la picardía suficiente como para predecir que su carrera junto a aquella pandilla de bakalas no iría a ninguna parte y huyó por la puerta de atrás tras exigir un aumento en sus honorarios, aumento que nuestra invitada sabía positivamente que le iba a ser denegado.

Si deseáis ampliar la información con respecto a TTF e incluso encargar Whatevernator 2, no dudéis en visitar su visionaria página web, diseñada cuando internet no existía.

Comienza la carrera de Kiani en solitario y empieza a ofrecer al mundo unos cuantos singles a caballo entre el dance más obvio y la balada sin ningún tipo de fuste. Entre el 95 y el 97 consigue colocar en las listas de tres provincias de Gales When I Call Your Name o 100%, todas ellas con bien de sintes Casio y coros de negra tarimera. El pico de su trayectoria viene de la mano de Let the Music Play, himno marica sin parangón con un videoclip que vale su peso en popper. Mary da rienda suelta a sus instintos discotequeros en un club en el que no está permitida la entrada sin una camisa desteñida. Dos figurantes de Queer As Folk no le quitan ojo mientras ella enseña a su amiga la del flequillo Nefertiti los pasos de baile infernales que más  tarde le copiará Dana International, Como siempre en estos casos insistimos en no perder detalle de este fragmento de nuestra historia reciente.

Mary se gasta los ahorros en una casa próxima a Sidney y se establece definitamente en ella. Seguir su pista a partir de esta decisión no es fácil aunque nuestra invitada se deja ver de vez en cuando por salas de fiestas y otros eventos (como el Maspalomas Gay Pride 2013 en el que podemos observar cómo sus coreografías de antaño se han convertido en bailes de señora de centro de día), llegando a organizar una minigira bajo el nombre Reunited en la que de un estilismo Nothing Really Matters lowcost pasa sin rubor a tocar los bongos o desgañitarse con una revisión de Love is in the Air. Otro enlace indispensable cortesía de nuestro departamento de documentación.

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Con discos de versiones innecesarias y recopilatorios para pastilleros nostálgicos la Kiani consigue pagar sus recibos; además su generosidad sin límites la impulsa a compartir su conocimiento con los aspirantes a estrellas de las Antípodas y funda un estudio de la voz y el cante al estilo Jorge Javier. Sus lecciones le reportan pingües beneficios gracias a sus módicas tarifas que van desde media hora de clase por 30 dólares a los 120 que te sablea por grabar una canción en su estudio.

MaryKianiEn este camino a la seriedad Mary Kiani ha ganado en cadera lo que ha perdido en frescura, si bien es cierto que también ha logrado ganarse un hueco en un lugar privilegiado de nuestra revista, concretamente entre Ofra Haza y Stephen Tobolowsky.

 

 

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