El drama de ser Abraham Mateo

Estrella efímera, parodia de ídolo pre-adolescente o niño superdotado. Desentrañar las múltiples realidades que convergen en Abraham Mateo es un camino lleno de obstáculos. Por Keoki.

Y es que la maquinaria fabricadora de iconos pop en este caso es más perversa que nunca y ha elegido como cobaya a un niño falto de esa chispa y esa sofisticación imprescindibles en toda estrella teen. Entonces, ¿por qué un chaval imberbe, de escaso IMC y procedente de una improbable mina de superstars como es Cádiz ya es capaz de conjurar a miles de admiradoras de su persona bajo el nombre de abrahamers y alterar su conducta a base de pop flojete y spanglish?

La primera vez que oímos hablar de Abraham Mateo fue hace apenas un año. El joven protagonizaba una webserie patrocinada por Risi que llevaba por título XQ Esperar. No se nos ocurre una mejor entrada en nuestras vidas de este personaje que a través de una serie de bajo presupuesto producida por una marca de gusanitos. ¿No es la todavía breve existencia de AM como un Risketo: edulcorada, cansina y de fácil consumo?

Tras el pesadillesco visionado de una serie que no va a ser el justo relevo de Breaking Bad precisamente, y en la que AM comparte cartel con la insigne Angy, buceamos en su trayectoria a la espera de encontrar razones de peso que nos lleven a inscribirnos como abrahamitas (apelativo mucho más sectario y seductor que el original, dóndevaparar).

AbrahamMateoabrahammateo23028393594355_1Tras acumular en programas de Canal Sur un buen montón de actuaciones de karaoke interpretando canciones de Bisbal o Alejandro Sanz, AM consigue un premio como “Revelación Nacional” en la edición de 2008 del concurso jurásico Veo Veo feat. Teresa Rabal. La cosa no pinta mal; quizá nuestro invitado se convierta por arte de birlibirloque en la primera estrella que consiga medrar en el mundo del artisteo salida del concurso en cuestión. Si esto es así todavía hay esperanza para los múltiples ganadores de las tropecientas ediciones de Tú Sí Que Vales.

Repasando imágenes de aquella época en la que la tierna infancia de Abraham todavía no se había visto mancillada por los rigores de la industria, advertimos su tétrico parecido con los hijos de Rocío Dúrcal, a la que por cierto emulaba en sus comienzos en la televisión sureña, y que también tienen un pasado como cantantes infantiles.

abraham antonio carmenScary

Pero que sus inicios no os lleven a engaño, queridos lectores. Que no os despiste ese guiño genético a tan afamada saga ni la portada de ese primer disco que parece diseñada por el mismísimo Duque de Feria (disco que, dicho sea de paso, es ignorado en su propia web oficial como si de una vergüenza que hubiese que enterrar se tratara). Su objetivo en la vida no es convertirse en Don Pimpón 2.0 ni su mundo es el de Cantajuegos: Abraham Mateo quiere conquistar el target de su más directa influencia en estos momentos: Justin Bieber.

No somos los primeros en decirlo ni la comparación va a quedar aquí pero es que son múltiples y notorias las similitudes de AM con JB (¡oh, JB! ¡Ahora lo pillo!) que no podemos pasar por alto: la misma voz de niña, la misma costumbre de saludar con el no por casualidad llamado “corazón belieber”… Además se reparten el cotarro en Google Imágenes a pachas; no es difícil encontrar instantáneas de uno cuando rastreamos al otro. La gran diferencia entre ambos estriba en que mientras Justin ya ha echado cuerpo y empieza a encontrar su sonido, AM todavía posee ese tipín enclenque y andrógino típico de la chavalada de su edad y su repertorio se debate aún entre encajar en las pistas de baile o en Qué Tiempo Tan Feliz.

Abraham-MateoIm Nin’Alu, Im Nin’Aluuuu

Es precisamente esa búsqueda de aceptación entre las masas de abrahamitas en continuo desarrollo  lo que lleva a la Mateo a fabricar un segundo disco (el de su consolidación) muy alejado de los baladotes y el flamenquito bueno que cultiva en su primera época. ¿Qué encontramos en AM, el disco? Pues ni más ni menos que dance comercialón e inofensivo con su bien de autotune y dubstep suavito. Ni la referencia que el título del álbum hace a los Arctic Monkeys o el de algunas de sus canciones a divas consagradas como Selena Gómez (es el caso de Undercover) o The Legendary Miss Britney Spears (Kill the Lights) salvan AM de ser pasto de la serie media del Alcampo. Por si fuera poco una querencia casi enfermiza por el spanglish, como ya mencionábamos al principio de este artículo, despoja a sus composiciones del poco crédito que puedan tener. Ahí está ese

We only want the rumba, dance tumba que tumba

como ejemplo de su falta de escrúpulos a la hora de buscar rimas. Querido Abraham: no puedes elevar a la categoría de “esencial” algo que sólo permitimos a Shakira y a Eurovisión, ¿tamos o no? Luego pasa lo que pasa.

Pocos abrahamitas podrá encontrar El Drama de hoy en nuestra oficina, a no ser que se decida con celeridad por tomar el camino del macarreo. Y sabemos que ese momento está más cerca de lo que el intérprete de Señorita nos quiere hacer creer.

 

 

 

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